Bueno... mi viejo me ha enseñado muchísimas cosas, lo cual es más que obvio, es mi papá. Pero... me ha enseñado cosas que a uno le quedan grabadas... uno es lo que es y por ahí no sabe de dónde sacó ciertas cosas, pero hay muchas que me quedaron de mi viejo. Tonteras, pero que cuando uno las recuerda te sacan una sonrisa. Entonces... sí, siento que a mi viejo le debo mucho... no porque me haya enseñado a lavarme los dientes... porque todavía hoy me enseña cosas... me enseña muchas cosas.

Lo que pasa con los padres que no es necesario que te llamen a sentarte en su falda para enseñarte algo... el tipo te mira... y te dice todo. Por ahí son gestos, por ahí te evita la mirada... por ahí te lo dice... pero... mi viejo me enseña muchísimo... y siento que muy pocas veces le demuestro que lo valoro.
Les cuento que mi viejo es un tipo serio, recto y ordenado... pero sabe hacerte reír... se sabe reír... y sabe doblar las reglas cuando se pueden doblar... Mi viejo es un tipo meticuloso, pensador y bastante calculador... le encanta cuando ya tiene todos los detalles de una situación controlados... Le encanta darte algo y en el momento en el que vos estás haciendo el ademán de que algo te falta, entregarteló con una sonrisa de ganador. Mi viejo es así, le encanta servir... le encanta ser útil, le encanta demostrar que es necesario... y lo es.
Entonces yo salí con ganas de ser como mi viejo... siempre quise ser un caballero, un tipo que dijeran "oh... pero qué gran muchacho!"... de esos... porque así lo veo a mi viejo. Siempre quise ser un tipo correcto, un tipo que haga las cosas como se tienen que hacer... y en el momento que se tienen que hacer. Y hoy agradezco que mi viejo a veces me empuje... por ahí siento que me presiona... pero cuando lo hago... me doy cuenta que estaba bien, y que, tal vez, sin ese empuje... no lo hacía más. Vuelvo... quiero ser un tipo respetado, un tipo conocido por ser bueno en lo que hace, un tipo que demuestre sus capacidades por más adverso que se vea el panorama... Un tipo que la rema... y que sale adelante. Un tipo que se merece las cosas que tiene... y todo eso me lo enseñó mi viejo sin decirme una palabra...
Tengo varios recuerdos ridículos de mi aprendizaje... me acuerdo de verme apenas el pelo en el espejo... y ver a mi viejo, reflejado en el mismo espejo... mientras me enseñaba a cepillarme los dientes (en una casa en Maipú, la de la calle Jesús Cerna)... me acuerdo una vez (en el mismo baño) haciendo pis... todo vestido para salir, con camisita, etc... y cdo me voy a subir el pantalón le pregunté si la camisa iba adentro del pantalón "solo" o adentro del calzoncillo también... y me dijo "abajo del pantalón solo... abajo del calzoncillo nunca va nada" (qué ridículo que soy!)... También me acuerdo de la primera vez que marqué por teléfono... le llamé a mi abuela Mary para que hiciera un arroz con leche para cuando fueramos... (jajajaja, soy muy cómico) y cuando fuí a marcar, él me dicta: 4-9-7-0-0... -y yo en ése momento le pregunto (por razones obvias) "el cero... se marca?" jajajajajaja... es que como matemáticamente para mí, hasta ese momento, no tenía valor alguno... para qué lo vas a marcar, no?... jajajaja...En realidad... tengo pocos recuerdos de mi niñez... de mi niñez de muy pequeño, no sé por qué. Me acuerdo de mi viejo enseñandomé a jugar al tenis... me acuerdo de él ayudandomé a ponerme las zapatillas en una triatlón que hacíamos en el club... (es que no me quería subir a la bici sin zapatillas, menos con los pies mojados de la pileta... jajajajaja)... me acuerdo de él enseñandomé a tirarme de palomita... me acuerdo de cuando hacíamos andar el autito a radiocontrol por la cancha de basquet... me acuerdo de cuando me revisaba en el consultorio... me acuerdo de cuando pintamos el consultorio, cuando me explicaba dónde estaban escondidos los parlantes de la sala de espera... me acuerdo las veces que nos ibamos a esquiar, que nos levantabamos a las 5 am y nosotros ibamos al auto y ya estaba la frazada lista para que siguieramos durmiendo ahí... Me acuerdo de cuando esquiabamos... me encantaba que mis viejos dijeran "mirá qué lindo que está esquiando el Christian"... o que me lo dijeran a mi. Es más que obviable que uno siempre quiere que sus padres estén orgullosos de él... y mis viejos siempre me supieron apoyar... siempre me hicieron sentir un todo... una familia, justamente... a veces cuesta delimitarla... pero... en el fondo, siempre está... estamos...
De todo eso me fueron quedando cosas... ahora siempre hago la famosísima chocolatada espumosa que nos hacía mi viejo, me encanta el café batido, y soy bueno haciendoló. Me encanta ayudar a la gente, y sentirme útil... siempre que me afeito me acuerdo de mi viejo enseñandomé... siempre que como una pata de pollo me acuerdo de él enseñandomé a separar la pata del muslo... son estupideces... pero son los detalles los que hacen lindo a algo... y mi viejo ha sabido dejar detalles por toda mi vida... y la ha hecho muy linda...
El motivo de ésto no es otro que decirle a mi viejo que lo quiero muchísimo... que aprecio todo lo que me ha enseñado... todo lo que me ha dicho, todo lo que me ha mostrado... que siempre me acuerdo de sus palabras... y que en los únicos momentos que he sentido miedo ha sido cuando he estado lejos de él... lejos de mis dos viejos, claro está... pero... mi viejo siempre me supo dar fuerzas. Cuando se murieron mis abuelos... me abrazó bien fuerte... y me hizo sentir protegido... y yo sé que me vas a cuidar... siempre me vas a cuidar.
Para terminar... quiero agradecerte, Pa... por todo. Por todo lo que nunca te agradecí... por todo lo que nunca te voy a poder agradecer... por todo lo que nunca te voy a poder devolver. Te quiero agradecer por siempre estar... y por siempre cuidarme... y decirme las palabras justas... ojalá algún día yo pueda ser como vos...

1 comentario/s:
¡Qué hermoso tributo, Cris! El papi sí que se lo merece, en especial, en este día de doble festejos paperos. Lo bello de tu prosa es que me hace dar cuenta a mí mismo de tantas cosas similares que le debo al papi: aprender a vestirme, a empacar, a afeitarme, a manejar el auto, a jugar deportes que no juego más, a hacer cosas para la casa que nunca aprendí a hacer...y ahí mismo reside la cosa linda de la vida: que todos salimos distintos, pero con un sello familiar único, ese paralelismo genealógico propio del apellido. ¡Feliz cumpleaños y día del padre para una de las personas más noble que conozco!...ojalá que yo también siga tantos de los buenos senderos del Tito.
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